Estrategia es cambio. Es pensar en una nueva posición que deje fuera a los competidores, es actuar de manera diferente para sorprender a los clientes.
Algunos podrán pensar que si la empresa está funcionando bien, la estrategia podría ser simplemente buscar áreas de mejoramiento. Lamentablemente, como vivimos insertos en un mundo competitivo hacer más de lo mismo no es una opción.
Estrategia es cambio, es pensar en una nueva posición que deje fuera a los competidores, es actuar de manera diferente para sorprender a los clientes.
Así, unas de las maneras que existen para estructurar el cambio, es utilizar el concepto de misión como un medio para describirlo, señalando desde dónde a dónde queremos ir en distintos ámbitos, tales como:
- El alcance del producto: articula los cambios críticos que es necesario introducir en el portafolio de productos.
- El alcance del servicio: es una de las piezas fundamentales para reflejar cómo logramos movernos de una propuesta de valor básica a una que entregue soluciones integrales.
- El alcance del cliente: resume los cambios que queremos alcanzar en nuestra base de clientes intermediarios.
- El alcance del usuario: se refiere a los cambios que queremos introducir en el grado de conocimiento que tenemos de los consumidores.
- El ámbito de los canales: especifica los cambios a introducir en nuestros canales de distribución.
- El ámbito de las empresas complementarias: plantea las modificaciones a realizar en la relación con ellas.
- El ámbito geográfico: desarrolla las nuevas áreas geográficas que serían deseables en la nueva estrategia.
- El ámbito de las competencias únicas: define las capacidades que nos diferenciarán en el futuro.
La estrategia se podría dar por concluida, solo cuando exista una agenda estratégica concreta. Es decir, la estrategia se materializa en una definición clara del conjunto de acciones que tomaremos para conducir a la organización hacia el cambio deseado.
En dicha agenda deberíamos representar los diferentes impulsos o iniciativas estratégicas a desarrollar, la asignación de roles y responsabilidades asociadas a dichos impulsos, la prioridad que tiene ese impulso, el ranking que se establece en base a una votación de los ejecutivos participantes de la sesión estratégica y los indicadores que usaremos para medir el desempeño de las iniciativas a medida que se vayan implementando. Esto representa la carta de navegación de la empresa o la carta mágica que llevará a la organización de la posición actual a la futura.
Finalmente, la misión se debería sintetizar en una frase atractiva y bien pensada que describa qué somos y cuál es nuestro compromiso para hacer que la empresa en un futuro tenga una ventaja competitiva lo más sostenible.